Un pequeño paso puede parecer poca cosa… pero hace 30 años fue el inicio de una gran aventura. En 1996, el Sr. José Lozano decidió lanzarse a la piscina y empezar lo que hoy conocemos como IMORI.
Tristemente, el covid nos lo arrebató, pero permanece su esencia, esa pasión por el trabajo bien hecho que sigue latiendo en el corazón de IMORI, siguen los valores, que nos infundió, la forma de trabajar y el espíritu que continúa, guiado por su hijo Mario y el equipo que le apoya a cada paso.
Treinta años después seguimos aquí, creciendo, aprendiendo y, por supuesto, celebrando. Si algo tenemos claro es que IMORI no se construye solo con ilusión, que tenemos mucha, un pilar fundamental son nuestros comerciales todoterreno y cómo no, nuestros clientes, que son los verdaderos protagonistas de esta historia.
Por muchos años más, disfrutando del camino juntos.